Karen Lord

El mejor de los mundos posibles
La humanidad se ha extendido y diversificado por el universo creando sociedades y culturas diferenciadas y originales que colaboran y recelan entre ellas. Un ataque por sorpresa destruye el planeta de una sociedad orgullosa y reservada, cuyos supervivientes no tienen más remedio que entrar en contacto con la cultura del mundo que los ha acogido y con la que están lejanamente emparentados. Su deseo más profundo es preservar su forma de vida pero acabarán descubriendo que para conservar su cultura es posible que tengan que cambiarla para siempre.Un hombre frío y cerebral y una mujer apasionada e intuitiva, procedentes de estas dos sociedades, deberán trabajar juntos para salvar a esta raza en vías de desaparición, mientras descubren misterios del pasado con grandes implicaciones para el futuro. No les quedara otra opción que encontrar su destino confiando el uno en el otro y en una fuerza que los transciende a todos. El mejor de los mundos posibles es la segunda novela de Karen Lord, una de las voces más interesantes de la literatura fantástica contemporánea que está en la línea de autoras de la talla de Ursula K. Le Guin o Nalo Hopkinson

Kathy Lette

Sexy de la muerte
Shelly, tímida profesora inglesa, sale de un concurso televisivo casada con Kit, un americano irresistible pero con muy pocas luces. Con él deberá aguantar supuestas infidelidades, revoluciones, aguaceros y volcanes en erupción durante su peculiar «luna de miel» en una exótica isla. Pero ¿de qué le sirve ahora haberse casado con semejante ejemplar si ni siquiera se quiere acostar con ella? ¿Será verdad que los hombres son como ciclones?: «Nunca sabes cuándo van a venir, cuánto se van a quedar… ni qué potencia van a tener».Una novela divertida y delirante con grandes dosis de erotismo y un final insospechado

Keith Laumer

Mundos de imperio
Usted va andando por la calle, recibe un golpe en la cabeza, es introducido en una furgoneta celular y despierta… en una realidad diferente, en un mundo semejante al que conoce, pero cuyos datos han sido sutilmente modificados. Seguidamente sus raptores le ordenan que asesine a un tirano repugnante y encabece una revolución. Con un pequeño detalle: el odiado dictador es el sosias, el doble perfecto de usted mismo, y no sale jamás de su palacio por temor al «cariño» de sus súbditos. La evasión a una vida diferente de la rutina cotidiana, donde poder amar y odiar y jugar un papel importante, es la esencia misma del tema de los «mundos paralelos». KEITH LAUMER, escritor con mucho oficio, asiduo de las páginas de IF y GALAXY, combina en estas páginas la especulación científica con el suspense de la novela de espionaje y acción. Recomendable para los amantes de las emociones fuertes.

Keith Luger

El heredero
John Maxwell, de veintitrés años, uno setenta de talla, moreno de rasgos faciales duros, frunció la frente al ver salir del dormitorio de su padre al doctor Ready, con gesto preocupado. —¿Cómo lo encuentra, doctor? —preguntó. El médico miró fijamente al joven y luego movió la cabeza de un lado a otro. —Mal —contestó—. Y creo que esta vez hay que tomarlo en serio. —¿De qué se trata?

Keith Luger

El hombre que vino del año 5000
Una vida truncada por el cáncer, un misterioso "doctor" que lleva a cabo secretos experimentos, su bella sobrina, una cura imposible, viajes en el tiempo, misoginia, rayos exterminadores... todo esto y mucho más en El hombre que vino del año 5000. «Estas mujeres no saben lo que es el amor»

Keith Luger

El valle de las víboras
Jackie Blake apuntó cuidadosamente con el «Colt» a la primera de las seis latas que había colocado sobre una roca, y apretó el gatillo. Sonó un estampido y el proyectil rasgó el aire ululante. Jackie guiñó un ojo, luego el otro y a continuación soltó una maldición porque los seis blancos continuaban en su sitio. Prometió para sus adentros que no fallaría a la segunda y se preparó nuevamente, abriendo ahora las piernas al compás para asentar mejor las plantas de los pies. Disparó e instantáneamente un rugido de triunfo le brotó del pecho porque la lata salió lanzada, yendo a caer unas cuantas yardas más allá.

Keith Luger

El vengador
Keith Luger era uno de los seudónimos de Miguel Oliveros Tovar, nació en La Coruña el 17 de marzo de 1924. Su padre, Juan Oliveros Bueno, capitán del cuerpo de sanidad militar, y su madre, Presentación Tovar Rivas, eran de la provincia de Granada, de Ojiva él y de Salobreña ella. En la fecha indicada, el padre estaba destinado en la ciudad gallega donde permanecieron hasta que el niño cumplió los tres años. El siguiente destino paterno fue Melilla y, cuando Miguel era ya un adolescente, llegaron a Valencia. Estudió el bachillerato en el instituto “Luis Vives”. Terminado con brillantez, pasó a la Universidad, donde fue un aventajadísimo estudiante de Derecho. Los cinco cursos de la carrera los hizo en tres años. Jura como abogado el 10 de febrero de 1949. Ejerció como tal algunos años. En las tarjetas que distribuía a sus clientes, además de su nombre, podía leerse: “abogado criminalista”. Durante esta época encontró tiempo para preparar oposiciones al ayuntamiento valenciano. Las aprobó y llegó a jefe de negociado. Miguel Oliveros publicó, entre agosto de 1953 y julio de 1972, las últimas fueron póstumas, novecientas quince novelas (915) de los géneros: oeste, policial, ciencia-ficción y rosa. Otro seudónimo fue el de 'Miguel Romano' (para novelas rosas) o el de 'Bronco Mike' (para la editorial argentina Trébol)

Keith Luger

La muerte toca la armónica
Keith Luger era uno de los seudónimos de Miguel Oliveros Tovar, nació en La Coruña el 17 de marzo de 1924. Su padre, Juan Oliveros Bueno, capitán del cuerpo de sanidad militar, y su madre, Presentación Tovar Rivas, eran de la provincia de Granada, de Ojiva él y de Salobreña ella. En la fecha indicada, el padre estaba destinado en la ciudad gallega donde permanecieron hasta que el niño cumplió los tres años. El siguiente destino paterno fue Melilla y, cuando Miguel era ya un adolescente, llegaron a Valencia. Estudió el bachillerato en el instituto “Luis Vives”. Terminado con brillantez, pasó a la Universidad, donde fue un aventajadísimo estudiante de Derecho. Los cinco cursos de la carrera los hizo en tres años. Jura como abogado el 10 de febrero de 1949. Ejerció como tal algunos años. En las tarjetas que distribuía a sus clientes, además de su nombre, podía leerse: “abogado criminalista”. Durante esta época encontró tiempo para preparar oposiciones al ayuntamiento valenciano. Las aprobó y llegó a jefe de negociado. Miguel Oliveros publicó, entre agosto de 1953 y julio de 1972, las últimas fueron póstumas, novecientas quince novelas (915) de los géneros: oeste, policial, ciencia-ficción y rosa. Otro seudónimo fue el de 'Miguel Romano' (para novelas rosas) o el de 'Bronco Mike' (para la editorial argentina Trébol)

Keith Luger

Nido de ratas
Las puertas del Odesa Saloon se abrieron, y un tropel de gente salió a la calle. En el centro del grupo, un hombre maniatado era objeto de la ira de los que le rodeaban. Ten dría unos treinta años y era moreno, de ojos azules y tez curtida. —¡El muy tramposo! —gritaba un individuo de ojos saltones. —¡Yo le he visto sacar el as de la bota! —exclamaba otro. —¡Lo colgaremos y así aprenderá! —declaraba un tercer ciudadano con evidente falta de lógica. El interesado, a pesar de que su situación no era muy halagüeña, se mantenía erguido, mirando irónicamente a sus jueces y verdugos. Se detuvo y todos quedaron igualmente inmóviles.

Keith Luger

Un caradura en el oeste
Keith Luger era uno de los seudónimos de Miguel Oliveros Tovar, nació en La Coruña el 17 de marzo de 1924. Su padre, Juan Oliveros Bueno, capitán del cuerpo de sanidad militar, y su madre, Presentación Tovar Rivas, eran de la provincia de Granada, de Ojiva él y de Salobreña ella. En la fecha indicada, el padre estaba destinado en la ciudad gallega donde permanecieron hasta que el niño cumplió los tres años. El siguiente destino paterno fue Melilla y, cuando Miguel era ya un adolescente, llegaron a Valencia. Estudió el bachillerato en el instituto “Luis Vives”. Terminado con brillantez, pasó a la Universidad, donde fue un aventajadísimo estudiante de Derecho. Los cinco cursos de la carrera los hizo en tres años. Jura como abogado el 10 de febrero de 1949. Ejerció como tal algunos años. En las tarjetas que distribuía a sus clientes, además de su nombre, podía leerse: “abogado criminalista”. Durante esta época encontró tiempo para preparar oposiciones al ayuntamiento valenciano. Las aprobó y llegó a jefe de negociado. Miguel Oliveros publicó, entre agosto de 1953 y julio de 1972, las últimas fueron póstumas, novecientas quince novelas (915) de los géneros: oeste, policial, ciencia-ficción y rosa. Otro seudónimo fue el de 'Miguel Romano' (para novelas rosas) o el de 'Bronco Mike' (para la editorial argentina Trébol)

Keith Luger

Una herencia difícil
Keith Luger era uno de los seudónimos de Miguel Oliveros Tovar, nació en La Coruña el 17 de marzo de 1924. Su padre, Juan Oliveros Bueno, capitán del cuerpo de sanidad militar, y su madre, Presentación Tovar Rivas, eran de la provincia de Granada, de Ojiva él y de Salobreña ella. En la fecha indicada, el padre estaba destinado en la ciudad gallega donde permanecieron hasta que el niño cumplió los tres años. El siguiente destino paterno fue Melilla y, cuando Miguel era ya un adolescente, llegaron a Valencia. Estudió el bachillerato en el instituto “Luis Vives”. Terminado con brillantez, pasó a la Universidad, donde fue un aventajadísimo estudiante de Derecho. Los cinco cursos de la carrera los hizo en tres años. Jura como abogado el 10 de febrero de 1949. Ejerció como tal algunos años. En las tarjetas que distribuía a sus clientes, además de su nombre, podía leerse: “abogado criminalista”. Durante esta época encontró tiempo para preparar oposiciones al ayuntamiento valenciano. Las aprobó y llegó a jefe de negociado. Miguel Oliveros publicó, entre agosto de 1953 y julio de 1972, las últimas fueron póstumas, novecientas quince novelas (915) de los géneros: oeste, policial, ciencia-ficción y rosa. Otro seudónimo fue el de 'Miguel Romano' (para novelas rosas) o el de 'Bronco Mike' (para la editorial argentina Trébol)

Konrad Lorenz

Cuando el hombre encontró al perro
A modo de continuación de los fascinantes relatos recogidos en El anillo del rey Salomón (Hablaba con las bestias, los peces y los pájaros), este libro está dedicado al animal que más creemos conocer y sobre el que, no obstante, tantas cosas nos quedan aún por descubrir: el perro. Konrad Lorenz nos conduce aquí hasta los orígenes del «encuentro» entre el hombre y el perro, cuando se estableció la relación entre nuestros antepasados y el chacal y el lobo. Estos orígenes han influido en todas las formas complejas de comunicación, obediencia, odio, fidelidad y neurosis que ha ido configurando la historia entre amo y perro.Recurriendo a casos con los que él mismo se había encontrado, Lorenz ilumina todo el arco de la «canidad» con la gracia de un verdadero narrador, con la precisión y la sutileza de un científico que abrió nuevos caminos precisamente en la investigación de estos temas, y con la fértil inteligencia de un pensador que supo arrojar luz sobre los problemas humanos.

Konrad Lorenz

El anillo del rey Salomón
Konrad Lorenz, afirmó, con cierta ironía, tras vivir dos guerras mundiales: «Creo haber encontrado el eslabón perdido entre el chimpancé y el hombre civilizado; somos nosotros». Padre de la etología o ciencia del comportamiento animal recibió el premio Nobel junto Nikolaas Tinbergen y Karl von Frisch el año 1973, impulsando la entonces reciente ciencia de la Etología.El anillo del rey Salomón es una obra de gran interés, en la que Lorenz hace un estudio sobre la comunicación y la violencia en los animales, así como su relación con el ser humano. En muchos casos, las consecuencias que obtiene en sus estudios con animales son extrapolables al hombre. Si se pone en una situación similar a animales de una misma especie se verá que mantienen comportamientos similares a los que podríamos llamar formas estables de comportamiento. En los grupos de animales, como en los humanos, hay jerarquías, déspotas, enfrentamientos territoriales o por una hembra, y signos/mensajes invariables para cada necesidad, lo que podríamos llamar un lenguaje. El libro analiza los comportamientos animales en dos aspectos claves: comunicación y violencia, aspectos en los que no difieren tanto del ser humano como se podía pensar.Lorenz utiliza con acierto la leyenda según la cual el rey Salomón podía mediante el uso de un anillo comprender el lenguaje de los animales y ser entendido por ellos. Sin ningún anillo, con la simple observación, se puede comprobar cómo es posible entender los lenguajes de los animales y descubrir como algunos de los considerados más frágiles pueden convertirse en los animales más despiadados de la creación, lo que no es sino una metáfora de cómo los seres humanos pueden convertirse en asesinos o en líderes políticos capaces de organizar una guerra tan sólo porque han perdido los mecanismos de inhibición de la violencia que poseen animales de tan escasa buena imagen como es el caso del lobo.Konrad Lorenz afirma: «Sólo hay un ser que dispone de armas que no han crecido con su cuerpo y de las cuales nada saben en sus formas innatas de comportamiento; de aquí que no existan las consabidas y eficaces inhibiciones. Este ser es el hombre. Incesantemente aumenta el poder mortífero de sus armas. Sin embargo, los instintos y las inhibiciones innatas necesitan para desarrollarse, espacios de tiempo comparables a los que se requieren para adquirir nuevos órganos, o sea, períodos de una longitud tal que sólo están acostumbrados a ellos los geólogos y los astrónomos, pero de ningún modo los historiadores. (…) Día vendrá en que cada uno de los contendientes será capaz de aniquilar al adversario. Puede llegar el momento en que la Humanidad se encuentre dividida en dos bandos con estas características. ¿Nos comportaremos entonces como las liebres o como los lobos? El destino de la Humanidad dependerá de la forma en que se resuelva esta pregunta. Existen motivos de preocupación».

Konrad Lorenz

Los ocho pecados mortales de la humanidad civilizada
Konrad Lorenz (Premio Nobel de Medicina 1973) investiga en esta obra los fenómenos de la deshumanización, que amenazan no sólo con un rápido ocaso a la civilización y cultura contemporáneas, sino también a la Humanidad en su conjunto: superpoblación de la Tierra; asolamiento del espacio vital y natural; emulación del ser humano hasta competir consigo mismo impulsado por el acicate de la evolución tecnológica; paulatina atrofia de los sentimientos más profundos; decadencia genética, etc. El autor previene insistentemente contra las falsas interpretaciones y conductas erróneas resultantes de una doctrina «seudodemocrática», con lo cual el medio ambiente condiciona de una manera exclusiva nuestro comportamiento social y moral.

Konrad Lorenz

Sobre la agresión: el pretendido mal
El naturalista habla de su especialidad, y Konrad Lorenz habla del instinto. No de los instintos en general y no solamente de los instintos de los animales, sino de un instinto que tienen en común los animales y el hombre, de un instinto que hoy con buen motivo (o mejor dicho con malo) interesa a todos: el instinto de la agresión. ¿Por qué y para qué luchan entre sí los animales de la misma especie, y por qué hacen otro tanto los hombres? ¿Hay efectivamente un oscuro impulso de autoaniquilamiento que, como suponía Freud con su doctrina del instinto de muerte, obra en contra de todos los instintos conservadores de la vida? ¿Cuáles son las causas conducentes a la agresión humana que estamos viviendo y que amenaza a la humanidad con la ruina? ¿Puede el conocimiento de estas causas darnos poder para dirigir su acción? A estas cuestiones puede la ciencia, que en definitiva no es sino la sana razón humana, darnos respuestas razonables. Para ello nos lleva el investigador por los mismos caminos que él recorrió. Con una penetración que sólo puede dar la propia observación personal, nos expone los furiosos combates territoriales de los peces de vivos colores que habitan los arrecifes de coral; la interesante vida conyugal y social del nicticórax, que no conoce individualmente a ninguno de sus congéneres, y aun menos tiene con ellos lazos de amistad personal, el temible «clan» de las ratas, que para los miembros de su propia familia es de una gran abnegación pero para los de otras tribus se convierte en un enemigo sediento de sangre; la vida social de los gansos silvestres, que hace muchos años son objeto de su más intensa investigación, ilustra sorprendentes analogías entre animales y personas.A la pregunta de si la naturaleza puede enseñarnos algo al respecto responde con venturoso optimismo: reconocer humilde y conscientemente que sólo somos una parte de la naturaleza y que estamos sometidos a sus eternas leyes.

Larry Collins Dominique Lapierre

El quinto jinete

Domingo 13 de diciembre: una carta llega al despacho del presidente de Estados Unidos. Empieza el chantaje más alucinante de todos los tiempos. Los seis millones y medio de habitantes de Manhattan son convertidos en rehenes. Treinta y seis horas de diabólico suspense en el que se pone en juego el destino de Nueva York

Laura Falcó Lara

Amanecer de hielo
Sandra conoce a Eduardo en Facebook, que casualmente es hijo de un compañero suyo de trabajo que vive en Noruega. Cuando decide viajar hasta allí para conocerlo, no podía imaginar que aquella aventura se iba a transformar en la peor de sus pesadillas. Dos días después de aterrizar en Alesund, encuentran a Eduardo muerto en la cama. Claramente, ha sido asesinado: está atado de pies y manos y con los genitales cercenados dentro de la boca. Por su parte, Sandra ha desaparecido. Para Erika Vinter y Lars Ovesen, policías encargados de la investigación, hay dos hechos incuestionables: uno, que quien quiera que haya matado a Eduardo ha emulado las técnicas de la mafia colombiana; dos, que la desaparición de Sandra no parece tener relación alguna con el asesinato…

Laura Falcó Lara

Gritos antes de morir
¿Qué pasaría si supieras cuál es tu destino? ¿Qué harías si una llamada te anunciara cuándo vas a morir? Siniestros edificios asediados por espectros sin nombre, maléficos niños criminales e indefensas criaturas, seres del submundo, visiones anticipatorias y, sobrevolándolo todo, la dama de la guadaña como amenaza continua; Laura Falcó Lara reaviva en su debut narrativo una tradición, la del terror sobrenatural, que maneja con soltura de experta, y en la que se inscribe con un estilo directo y enérgico. A caballo entre los sorpresivos y turbadores relatos de Stephen King y el hitchcockiano suspense de las obras de Dean Koontz, Gritos antes de morir nos sumerge en un universo donde lo paranormal, el pánico y el misterio crean un mosaico de asombrosas historias que resquebrajan la lógica y la razón.Veintisiete narraciones repletas de escalofríos y adrenalina, que se dan cita en un libro asfixiante, lleno de giros inesperados, pero, sobre todo, aterrador.

Spencer Lavyrle

Reencuentro

Leena Lehtolainen

Mi primer muerto
En Villa Maisetta, la intimidante finca de los Peltonen, encuentran muerto de madrugada al hijo de la familia, Jukka, un rico seductor con mentalidad de adolescente. En la villa se alojan esos días siete compañeros del joven en la coral de estudiantes, todos ellos con motivos sobrados para matar a Jukka: por celos profesionales o sexuales, por interés monetario... La detective encargada del caso, Maria Kallio, joven, pelirroja y muy poco convencional, recién reincorporada a la policía tras una temporada apartada del cuerpo para estudiar Derecho, tendrá que emplearse a fondo para enfrentarse a un caso con más de una conexión con su pasado.

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